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Botellón multitudinario en Sopela

Cuando no hay noticias se tira de artículos enlatados que da igual publicarlos en julio que en diciembre. En pleno verano, y como no había tema para llenar el reportaje de rigor, “El Correo Español”, nos dedica un reportaje sobre la juventud y sus lugares de botellón en Bizkaia. A los de Sopela los califica de “multitudinarios”.

Las recetas de los municipios contra el botellón las de siempre: “presión policial, endurecer multas, elaborar ordenanzas que prohíben el consumo en la vía pública etc.” Pero nosotros, jóvenes sopelostarras, nos  preguntamos cual es el verdadero problema ¿qué se haga botellón? o ¿qué la juventud tenga alternativas para no realizar botellón?

Si el problema es que los jóvenes realizan botellón en lugares públicos y eso molesta a nuestros “adultos”, esas recetas no son validas: se prohíbe en un sitio y se va a otro, así de sencillo. El problema del botellón en Sopela se lo pasamos a Urduliz o Berango o a cualquier otro pueblo… pero la juventud sigue realizando botellón. El problema no se ve, pero se mantiene.

Nos hablan de ordenanzas para no beber en la vía pública, y ¿los y las adultas que “potean” en las puertas de los bares no cuentan? o ¿con la edad el concepto de vía pública cambia? o ¿tenemos que medir la distancia de donde se bebe hasta la puerta del bar? Pero el cinismo de nuestros “adultos” llega a sus más altas cotas con el concepto de prohibir y presencia policial, ahora entendemos la prohibición de fumar en los frontones, que todo el mundo la respeta y la policía la hace cumplir a rajatabla ja, ja, ja… reír por no llorar.

Y si en vez de juntarnos en la calle, nos juntamos en lonjas, también nos critican y nos las cierran porque metemos ruido, porque molestamos a los vecinos y vecinas, y porque no tenemos los permisos correspondientes del ayuntamiento. Eso sí, nuestros adultos se juntan en “txokos” y son “muy jatorras”… claro ellos tienen dinero para insonorizar y para pagar permisos. ¿Cuál es la diferencia entre “txoko” y “lonja”? ¿La capacidad económica de los usuarios y usuarias para hacer frente a los gastos? Por cierto, usuarias si no es un txoko solo para «hombres”.

Si el verdadero problema es buscar alternativas al botellón, a la juventud hay que cederles locales autogestionados, no condenarnos a la calle, o darnos locales para realizar los cursos de “macramé”,  “tatuajes” o lo que sea que considera “progre” el concejal o concejala de cultura de turno. Con la juventud, con nosotras y nosotros, hay que hablar y acordar actividades que no siempre han de llevar el anagrama del ayuntamiento porque de lo contrario no lo financian. Con la juventud hay que invertir: animadores socioculturales en los ayuntamientos, no meras subcontratas que se rigen por el beneficio económico. A la juventud, y a todo el mundo, hay que ofrecerles infraestructuras culturales para intentar “hacer cultura” y no ser solamente “espectadores”… pero claro, esto es dinero, esto es inversión, esto es tiempo, para eso nuestros adultos tienen que pensar… y nosotros no hay nada de eso. (leer el reportaje publicado en el correo) (W.)

363 Ikustaldiak
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