Nuevo curso: nervios frente a ilusión

Kategoria gurasoa: Zuk esan Kategoria: Aste on Noiz sortua: Igandea, 04 Iraila 2011 Argitaratua: Igandea, 04 Iraila 2011

 

Comienza un nuevo curso político y entre los alumnos se aprecian dos actitudes muy diferentes, prácticamente contrapuestas.

Están los nervios de los que suspendieron el curso pasado y todavía no han recuperado. Pasaron el curso entre genuflexiones ante el poder económico como respuesta a la crisis y recetas represivas ante la nueva situación generada en Euskal Herria por el cambio de estrategia de la Izquierda Abertzale. Y al final se encontraron con un Estado al borde de la bancarrota, ofreciendo una imagen patética aceptando todas las imposiciones de los mercados y con la mayor tasa de paro de Europa, y en lo referente a Euskal Herria, con un movimiento soberanista reforzado y pujante, que cuenta con el mayor número de alcaldes y concejales, y  además  con una hoja de ruta ilusionante.

Lo peor es que no se les aprecia propósito de enmienda, en ninguno de los dos casos. Con la excusa de la crisis, la última ocurrencia ha sido la reforma de la Constitución para poder seguir recortando derechos “con todas las de la ley”. El clarividente Rubalcaba, de repente, avisa de que “habrá que vencer al independentismo en las urnas”. Los vascos y vascas volveremos a ejercer de cortina de humo, seguiremos siendo el enemigo cohesionador, y en esas andan. No hay más que oír las soflamas de gobernadores de infausto recuerdo como Ramón Jauregi o de los neofranquistas del PP amenazando constantemente con el marcaje y la ilegalización de Bildu.

Pero si ese inmovilismo y esa ineptitud son cansinos y deprimentes, los  del gabinete Lopez-Ares generan estupor. Y es que parafraseando un viejo chiste: que consiga un gobierno en mayoría absoluta marginando a todo un sector de su pueblo, pase; que se cargue EITB, pase; que se pegue la torta en la Educación, pase; que después de año y pico se dé cuenta de que algo se mueve en la Izquierda Abertzale, pase; pero que en unas elecciones se den el batacazo, arrase Bildu, se queden desnudos como el emperador con un gobierno ilegítimo en minoría, y lo único que se le ocurra al lehendakari es decir que la pelota está en el tejado de la IA, es que es para mear y no echar gota. Si tuvieran un mínimo de dignidad dimitirían y convocarían elecciones.

También están los nervios de los que asisten al desgaste progresivo de su hegemonía y de su proyecto autonomista. Atados por sus intereses cortoplacistas y la inercia de tantos años gestionando y medrando en el actual marco político, la posibilidad de un cambio del mismo les bloquea e impide ver esa realidad imparable.  A pesar de la evidente situación de descomposición del Estado y democracia españolas, el PNV ha posibilitado, sino apoyado, reformas y recortes de derechos fundamentales, ha apoyado guerras como la de Libia, persiste en la búsqueda de una relación “armónica” con España, mientras da un sonoro portazo a la posibilidad de acudir como pueblo al Congreso de Madrid, con el resto de partidos abertzales, precisamente para reforzar ese cambio de ciclo en el que nos encontramos inmersos. Hasta Yolanda Barcina es consciente de la virtualidad de esta alianza, y para hacerle frente llega a proponer una lista conjunta de UPN con sus recién escindidos del PP, aun a costa de dejar en ridículo a su socio de gobierno, el PSN de Roberto Jiménez.

En Sopela, no somos ajenos a ese nerviosismo del PNV. No encajaron  bien la derrota de las Municipales. Dijeron que no al acuerdo de gobierno que les propuso Bildu; amenazaron a Bildu con bloquear el Ayuntamiento, posteriormente se disculparon; Bildu les propuso ser interlocutores preferentes, y así negociaron un acuerdo más que satisfactorio para sus intereses con los representantes de la coalición; sorpresivamente, incumplen su palabra y cumplen su amenaza inicial, bloquean la conformación de las estructuras municipales y la liberación de la alcaldesa y teniente de alcalde. El PNV ha tenido una actitud inaceptable: ha primado sus intereses por encima de los de Sopela, y además, ha dejado en ruinas algo que debería estar por encima de las diferencias políticas, como es la credibilidad y la honestidad de la palabra dada.

En contraposición, en el alumnado de izquierda y abertzale se percibe un aura de ilusión. Se afronta el nuevo curso desde una posición de fortaleza, pero conscientes de los retos pendientes y los peligros que acechan. La dinámica de acumulación de fuerzas parece que va a dar un nuevo paso adelante con el acuerdo  de Bildu y Aralar para las Elecciones Generales. Algo que sin duda ayudará a consolidar el proceso en marcha y facilitará el trabajo en común en torno al desarrollo y consecución de los objetivos pendientes del Acuerdo de Gernika, como la legalización de las estructuras de la IA o la repatriación de los presos y presas. Y en los pueblos, como en Sopela, la ilusión por poner en marcha un nuevo modelo de trabajo municipal, basado en la participación popular y en valores de izquierda.  Me da que éstos son los que más posibilidades tienen de aprobar, y además con nota.

 

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